ABAMIA-2 (Cangas de Onís)

Volvemos a Abamia con el deseo de contemplar directamente la polémica restauración y, efectivamente, ya está todo dicho (y hecho).

No se si es por autosugestión, pero la teja me pareció más pequeña que la última vez. Como si hubiera encogido. Ojalá sean obsesiones mías y no el inicio de un catastrófico deterioro.

En Abamia, como en otros lugares, la reforma del entorno de la iglesia (también fuertemente cuestionada) ha puesto en peligro vital a los tejos del lugar: dos tejos y una teja (la más grande). Los hechos probablemente ya no tengan remedio, pero la negación del error y la contumacia permite aventurar que se volveran a cometer en otros lugares (¡Ay de nuestro Sueve!).

A la sombra del tejo de Abamia
Enrique Gracia Trinidad
(Santa Eulalia de Abamia, Picos de Europa, Asturias)
A la sombra de un tejo se disuelven
la vida, la existencia, las palabras.
Harto de sus paisajes inventados,
Gato quiso quedarse allí, perderse
bajo la sombra misteriosa y dura
de aquel árbol, testigo celta y mudo
de prodigios, hazañas y esperanzas;
junto al templo de Abamia donde el tiempo
deja de ser feliz para ser nada;
donde las lagartijas atesoran
el sol en escondrijos milenarios,
donde el valle se dobla de nostalgia
recordando batallas y conjuros.
Pero llegaban coches, gente, ruido,
el tejo había olvidado su función
redentora, su casta de guerrero,
la pasión por los arcos y las pócimas,
la caricia secreta del drüida,
el mozárabe rito de los monjes
en el templo de la valiente Eulalia.
No hubo nada que hacer, Gato volvió
sobre sus pasos sin mirar atrás.
GRACIA TRINIDAD, Enrique, Sin noticias de Gato de Ursaria, Madrid, Visor Libros, 2005, p. 30.

IGLESIA DE SANTA EULALIA DE ABAMIA
Conocida a lo largo de la historia por distintas versiones del término (Belapmio, Pamio, Abelamio, Belamio, Velaniense, Velamio...), la iglesia de Santa Eulalia de Abamia fue, según la tradición, fundada o reedificada por el Rey Don Pelayo en el S. VIII que eligió este lugar para ser enterrado tras su muerte en el año 737 junto a su esposa Gaudiosa. Las crónicas medievales relatan que "...decessit et sepultus cunm uxore sua Gaudiosa Regina territorio Cangas in ecclesia Sante Eulalie Velando..." En tiempos de Alfonso X el Sabio (S. XIII) los cuerpos se trasladaron al santuario de Covadonga (hoy en la Santa Cueva), pero han quedado en este lugar la memoria y la tradición de ser el primer panteón real de la España cristiana.
El lugar ya se consideraba sagrado desde antiguo como atestiguan los tejos centenarios (árboles sagrados para los satures) y lo túmulos funerarios precristianos hallados y ya excavados desde el S. XIX (una piedra de dolmen se custodia en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid).
Por su significación histórica la iglesia sufrió continuas reformas y ampliaciones, las más importantes en época románica (S. XII) y gótica (S. XII-XIV). Finalmente, y tras numerosos avatares, fue abandonada por peligro de ruina en el año 1904, trasladando el culto a Corao, y comenzando a desmoronarse a finales de 1906. Hay que esperar hasta 1977 para que se restaure la bóveda hundida.

