Categoría: Tineo
19 Septiembre 2010

También el tejo de Narval es una teja. Su peculiar tronco parece insinuar que un gigante lo ha cogido por la copa y retorcido a su capricho.

Se encuentra junto a la iglesia de San Salvador. Algunos autores la fechan en los siglos XIV-XV, mientras que otros la retrasan hasta el XVI. Entre las obras modernas hay que señalar la sustitución de la cubierta de madera a dos aguas que cubría las naves por otra plana. También la torre campanario que fue añadida en 1950.

En Naraval se encuentra el Museo Vaqueiro de Asturias que recrea la vida, las costumbres y el origen del grupo social de los Vaqueiros de Alzada
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19 Septiembre 2010
El tejo de Bárcena del Monasterio en el conejo de Tineo se encuentra en el cementerio adjunto a la iglesia del antiguo monasterio.

La primera vez que visité el monasterio llovía de tal manera que entre el agua y el paraguas no vimos el tejo. Pero este año en un día radiante (de esos que hay pocos en Asturias), pudimos hacerle algunas fotos. Con dificultad, eso sí, porque no pudimos entrar en el cementerio y con grandes concesiones a la estética por la obra de la carretera y la suciedad del entorno.

Se trata de un árbol joven pero en muy buen estado. Que viva mucho tiempo

Fundado por una importante familia de la época, durante la primera mitad del s. X, San Miguel de Bárcena, fue sin duda el monasterio más importante de la zona, ubicado en un terreno de excelente calidad, húmedo y fértil (de ahí la toponimia de Bárcena que significa: Lugar llano próximo a un río, el cual lo inunda, en todo o en parte, con cierta frecuencia.)
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29 Agosto 2009

Saliendo de Tineo en dirección a Navelgas podemos ver el tejo de la foto al lado de una casa de reciente construcción

Se encuentra semioculto por el árbol vecino, pero su tronco, bien visible, nos muestra que se trata de un árbol de cierta antiguedad, probablemente plantado por el propietario y con el paso del tiempo ha quedado prácticamente al lado de la carretera, lo que no le augura muy buen futuro.

La existencia de pocos tejos en este concejo hace muy importante valorar estos que como el de La Miyariega (que parece pasar por malos momentos) o el del La Pereda mantienen su presencia.
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28 Agosto 2009

Francos está a pocos kilómetros de Tineo por la carretera de Navelgas. No se encuentra señalizado por lo que hay que desviarse en Murias hacia Villatriz.
A la entrada del pueblo ya podemos ver un esbelto vigilante que nos indica que no andamos desencaminados al buscar tejos por esta zona.

La iglesia está acompañada de cinco ejemplares, cuatro en el lateral y uno frente a la entrada. Se trata de dos tejas y tres tejos y, a su lado, una escolta de robles capitaneada por un extraordinario ejemplar.

Para rematar la visita, os podéis acercar al cercano monasterio de Santa María la Real de Obona

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28 Agosto 2009

La ermita de San Roque también tiene tejo, o mejor dicho, teja. Se trata de un ejemplar joven colocado encima del abrevadero y muy cerca de la fuente, en pleno Camino de Santiago.


A la ermita se llega fácilmente desde la villa por el Paseo de los Frailes y es el lugar donde se celebra una de las fiestas más populares del concejo.
Para buscar el origen de las fiestas de San Roque hay que remontarse a cuando fue fundada la Capilla en el Campo de San Roque y los peregrinos que iban camino a Santiago de Compostela homenajeaban al santo en su festividad.
En el siglo pasado, llegado el 16 de agosto, se reunían en torno a la ermita gentes con ganado para vender o comprar y, alrededor de ellos, ocupaban sitio gentes de la villa que vendían patatas cocidas, avellanas, pan de escanda y otros productos de la tierra.
Hoy, desaparecida la feria, continúa aquella tradición de la comida en el campo que la aparición de las "peñas" (en la última década) ha venido a incrementar notablemente. Las barricas de sidra y vino son ya un espectáculo habitual en el campo al lado de las cestas repletas de comidas típicas tinetenses: jamón, lomo, chosco y todo tipo de embutidos y productos cárnicos.
Del primer cuarto de siglo son los partidos de fútbol que, con el paso del tiempo, se fueron haciendo cada vez más importantes en cuánto a la participación de equipos. De esta misma época es la quema de fuegos artificiales (actualmente se hace el último día de la verbena en la villa de Tineo) y la rifa de la "xatina".
A partir de 1979 se vuelve a editar el programa de mano que además de todos los actos a celebrar recoge artículos tinetenses así como los hechos más trascendentales en la historia tinetense. Surge también el "Día del Bollo" que, desde entonces, ocupa un lugar preferencial en el extenso programa de actos y, cada año, acoge un mayor número de visitantes.
Sucesivamente se van incorporando nuevas novedades: El festival Vaqueiro, el desfile de carrozas, el pregón de fiestas, los fuegos artificiales del recinto de Santa Teresa en el último día de fiestas, la aparición de chiringuitos en los rincones más representativos de la villa tinetense, las peñas de las que ya hablamos anteriormente,... vienen a sumarse a esta larga lista de actos que durante toda una semana convierten a Tineo en la capital festiva del occidente de Asturias.
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2 Noviembre 2007
2 Noviembre 2007

Giordano Fernández explica en una entrevista realizada por Oscar Prada para la revista Agenda Viva de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente como eran considerados antioguamente los árboles en general y los tejos en particular por los habitantes del concejo y sus motivos para plantar ést y otros tejos en los alrededores de su casa. (Podéis leer la entrevista completa más abajo)



ENTREVISTA:
Ha sido ganadero toda su vida, como lo fue su padre y lo es ahora su hijo. Vive en Tineo, un municipio rural en el centro del occidente asturiano. Nos encontramos ante un hombre que con naturalidad cuida de tos árboles desde niño, sus ancestros le enseñaron a hacerlo así. La experimentada mirada de este paisano pasa revista a sencillas pero importantes claves para entender el paisaje y la convergencia del mundo rural con la conservación de la naturaleza. Giordano tiene en la actualidad 83 años, aproximadamente los mismos que cuenta el hermoso tejo que protege su casa y que él mismo plantó cuando era un “guaje”.
¿Cómo es que a un niño de cinco años, en aquel tiempo de necesidad, se te ocurrió invertir todos sus ahorros en la compra de unos tejos?
Mis abuelos nos inculcaron que había que plantar árboles... un lejano día de invierno pasó por el pueblo un vendedor ambulante con su burro cargado de plantones de diferentes especies, mis ahorros eran insignificantes pero aquel día rompí la hucha para comprar media docena de texus que planté en lugares estratégicos de la finca familiar.
Mis abuelos me habían enseñado que los texus con sus tupidas ramas de hoja perenne “tornan el aire”, protegen la casa y el ganado de los temporales del norte; además es un árbol muy bello y sus ramas se usaban para las celebraciones del Domingo de Ramos y del Día de los Difuntos. De todos aquellos pequeños texus que planté prosperó éste que tenemos delante de casa; recientemente hemos colocado una placa junto al tejo para recordar aquel día de su plantación; crece lento pero después de casi 80 años ya tiene un porte muy bonito. Como está al lado de la carretera paran algunas personas para verlo y algunos para coger ramas y cocerlas porque es bueno para los eccemas, lavándose la piel, pero es peligroso porque es un árbol venenoso: aquí ya se ha dado el caso de vacas y caballos que murieron por comer sus hojas.-
¿Sigue vigente, hoy en día, esa costumbre de plantar tejos junto a las casas?
Esta tradición estaba muy extendida entonces, la mayoría de las casas tenían su texu y en algunas también se plantaban laureles, pero las cosas han cambiando mucho y la tradición se ha ido perdiendo; ya no se tiene la consideración por los árboles que teníamos antes. Por diferentes motivos se fueron quitando estos texus protectores, sobre todo porque, al hacer ampliaciones de las viviendas, establos y tendejones, los viejos tejos estorbaban y se fueron cortando sin que se plantaran otros; antes, todas las casas tenían uno o dos muy cerca. En el pueblo sólo queda otra casa con texus, los demás se han ido cortando; mi hijo sí mantiene la tradición y ha plantado otro tejo al otro lado de la casa.
Además de tejos, ¿ha plantado más árboles en sus tierras a lo largo de los años? ¿Por qué ahora no se da importancia a árboles como el tejo?
A mí me enseñaron que si cortamos un árbol para leña o para otra necesidad debemos plantar por lo menos otros dos, pero, como decía, las cosas han cambiado; ahora se cortan veinticinco y no se planta ninguno; debe ser porque crecen despacio y hoy en día todo lo que no se consigue de inmediato no es valioso, aunque ahora, igual que antes, lo que de verdad es importante en la vida se suele conseguir poco a poco.
He plantado aquí árboles de todo tipo. Antes siempre se plantaban robles, hayas, tejos y espinos para deslindar los prados donde pasta el ganado pero esa costumbre también se ha perdido; ahora con la nueva "parcelación agraria" se han cortado muchos y no se han plantado nuevos. El “progreso” es así: trae cosas buenas pero otras no lo son tanto, sobre todo si no tienen razón de ser. La parcelación se hizo porque con los minifundios no se podía mecanizar el campo, algo imprescindible para los que decidieron seguir con la ganadería. Se reagruparon las pequeñas fincas en otras más grandes, lo dejaron todo liso y sin estorbos pero bien se podía haber llegado a un acuerdo y haber plantado árboles para la nuevas lindes, porque no son estorbos, protegen del viento, dan fertilidad a la tierra y generan mucha vida: ya casi no quedan pájaros insectívoros de esos pequeñines, ni mariposas que se refugiaban en estos setos naturales que ahora han sido sustituidos por tristes vallados de espinas... es un desastre porque además, con la disculpa de que falta mano de obra en la ganadería, ahora se "sulfata" [uso de pesticidas] todo y no están dejando nada vivo. Hay que encontrar un mejor acuerdo entre el progreso y la naturaleza, por el bien de todos.
Entrevista realizada por Oscar Prada para la revista AGENDA VIVDA de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.
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